viernes 9 de septiembre de 2011

Bajo amenaza (detrás de las sonrisas)


La ciudad de Nueva York amaneció con su ritmo habitual, los negocios abrieron a la hora de siempre y el vertiginoso ritmo de la metrópoli no decreció. Sin embargo, algo habíia pasado. Unos metros más allá del cuadro risueño que regalaban estas azafatas old fashion (Panam), en la zona de Tiime Square, un operativo policial deteniá casi por completo el tránsito.
No había camionetas o automóviles de grann porte que no fueron obligados a estacionarse contra alguno de los cordones de las veredas para ser inspeccionados minuciosamente. Hasta los tachos de basura fueron controlados por los agentes de la Ley y el orden.
Anoche, el mensaje del gobernador del estado de Nueva York (Cuomo) y del alcalde de la Ciudad (Bloomberg) puso a la gente y a la Policía en alerta y precaución por posible atentado. "No es confirmado, pero lo mejor que podemos hacer es estar atentos. Si ven algo, díganlo", cerró el Major de la ciudad de Nueva York.
La salida del bus que me llevaba a Manhattan por el express way fue interrumpido por un control policial, uno de los tantos check points que se han montado, que obligó al transporte a desviarse de la ruta y a extender la estadía sobre sus asientos. Los ingresos a la isla ya estaban resguardados.
Los controles apuntan a un auto y tres camionetas que fueron alquiladas por un grupo de paquistaníes y un estadounidense, a los que les han pedido el rastro y que no han devuelto los vehículos aún. Las especulaciones señalan que serían utilizados como coches-bomba.
Evidentemente, la zona en foco es la ciudad de Nueva York, y más especíificamente Time Square. Otro operativo policial en Central Park, donde nace la 7ma avenida que apunta al corazón de la vida teatral en la Gran Manzana, detenía por completo el tránsito. Uno o dos autos por minuto era el fluído vehicular, previo chequeo por las ventanillas, baúles y, en el caso de camionetas y caminones, la parte del furgón.
La salida de la ciudad hacia Flusing Meadows fue normal, sin inconvenientes, al atravesar el Midtown Tunel. Pero a través de la ventanilla del bus se veía que del otro lado, el que ingresaba a la isla, estaba casi detenido por los controles de un nuevo check point.
Este US Open ha tenido de todo: un huracán, lluvia, amenaza de paro, una cancha inutilizada y, ahora, estado de alerta por probabilidad de atentado, cuando se cumplen 10 años del atentado a las Torres.

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