miércoles 29 de abril de 2009
¡Adiós a las armas!
Guillermo Coria, quien llegara a ser N°3 del mundo, decidió colgar su raqueta y despedirse del tenis profesional, luego de varios intentos por recuperar el nivel perdido.
A partir de ahora, cuántas anécdotas podrán encontrarse, cuántas historias recorrerán la mesas, cuántos recuerdos comenzarán a tener mayor o menor valor, de acuerdo a la cotización que se le otorgue en la Bolsa de la memoria a este retiro apresurado. A los 27 años, cuando nadie podía suponerlo hace tan sólo tres años atrás, el Mago anunció que ya había dado su última función.
Lo cierto es que Guillermo tardó en encontrar la raíz de su problema, un problema que finalmente no pudo resolver. La técnica, depurada y virtuosa del Mago de Rufino permaneció intacta, pero la mentalidad férrea, aquella que causaba tanta impresión, se quedó enmarañada y sin solución.
Algunos le apuntan a la final de Roland Garros 2004 como el quiebre de su carrera, cuando perdió con Gastón Gaudio, y probablemente lo sea (http://www.tenisenespanol.com/detalleContenido.asp?iRF=986). Pero detrás de ese partido, pocas semanas antes, se retiraba de la definición de Miami frente a Andy Roddick, para algunos un llamado de atención.
Es que muchas veces se lo acusó al Mago de simular calambres y malestar, cuando probablemente somatizaba en su cuerpo el peso de la presión y generaba esa reacción.
Tal vez el golpe final, o uno de ellos, ocurrió una temporada después en Bratislava, con la derrota argentina en la semifinal de Copa Davis contra Eslovaquia. Allí fue a jugar el mejor equipo que pueda haber juntado la Argentina en toda su historia, con cuatro top ten: Coria, Nalbandian, Gaudio y Puerta.
Problemas internos y reproches se sumaron a las dos derrotas del Mago en esa serie. Coria venía de disputar la final en Beijing contra Nadal, en el que cayó en tres sets, luego de haber ganado el primero.
Atrás quedaron la montaña de títulos (incluido Mónaco y Hamburgo) y sus deslumbrantes actuaciones. Después aparecieron los dolores de hombro, se sucedieron los cambios de entrenador (http://www.tenisenespanol.com/detalleContenido.asp?iRF=982), los inconvenientes con el saque (http://www.tenisenespanol.com/detalleContenido.asp?iRF=984), problemas familiares, comenzaba a borrarse la historia del doping positivo, el juicio al laboratorio (cobró cerca de 2,5 millones de dólares) y los intentos por volver a ser.
Una y otra vez probó, intentó que su servicio no fuera la mejor arma de su rival, pero no pudo. Y lo que no consiguió la técnica para resquebrajar su juego lo pudo la mente. “Ningún psicólogo me va a arreglar el servicio”, dijo hace tres temporadas. No era el saque lo que debía ir al diván.
En octubre de 2006 Guillermo salió de los 100 primeros, su última victoria data de hace casi doce meses atrás en Casablanca, pero la última función la dio lejos de casa, en las antípodas, allí en donde ninguno de sus fanáticos podía llegar a verlo.
Con poco público y sin televisación en directo o diferido, el Mago cerró su acto final con una derrota en Bangkok.
Ahora seguramente dirigirá algún centro de tenis (posiblemente River), permanecerá feliz por la ausencia de presión por volver a ser aquél que ya no puede y podrá disfrutar de una vida más licenciosa.
Guillermo Coria se despidió del tenis dejando tristeza y un gran recuerdo en el deporte blanco.
(Artículo publicado en www.tenisenespanol.com)
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