
El ucraniano (aclaro que es nacionalizado ruso) apareció como el más regular entre los primero del ránking. Con mucha dinámica y gran tenis, Nikolay dejó en el camino al uno del mundo Roger Federer, al dos (en la final) Rafael Nadal y al sexto del escalafón Andy Roddick y su poderoso servicio (está bien que ese día Andy se olvidó de cómo había sacado hasta el partido con Federer).
Pero el comienzo de su camino no había sido el soñado, porque primero tuvo que levantad un par de match points ante el prometedor Ernests Gulbis (LET) y después hacer algo parecido con Simone Bolelli (ITA). Poco alentador para quien quiera aspirar al título.
Pero apareció la constancia, la dinámica, la derecha perseverante y rápida, que apoyadas en su servicio le dieron el resultado que esperaba.
Lejos de las dudas de las apuestas, Davydenko tomó cada oportunidad que le regaló Rafael Nadal. El español, sin presición, sin servicio y con una derecha que no siempre encontraba los límites de la cancha, le entregó el espacio para que su rival obtenga el segundo Masters Series de su carrera y se convierta en el primer jugador ruso en conquistar Miami.
Los españoles, siguen quedándose con las ganas.

