La final contra los rusos ya parece lejana en el tiempo, pero todavía no han pasado dos años de aquella temporada. Una temporada en la que hubo que competir afuera en partidos difíciles. Se ganó y se perdió, de visitante. Como local, la Argentina no ha perdido desde su regreso al Grupo Mundial.
Teniendo en cuenta esas estadísticas, ahora tendrá una gran oportunidad de alcanzar las semifinales (y porqué no a la final) de la edición 2008 de Copa Davis. La razón es simple y está dada por la localía y los rivales en las primeras dos fechas.
Gran Bretaña no es escollo, aún con la presencia de Andy Murray, y menos en polvo de ladrillo, superficie a utilizar en Buenos Aires -seguramente Parque Roca-. Superada esa etapa, tanto Suecia (también en Buenos Aires) como Israel, en Tel Aviv, en cuanrtos de final no sería de mucho riesgo para los jugadores de Mancini, quien ya cuenta con la confirmación y consentimiento de tres jugadores: Cañas, Mónaco y Nalbandian.
Para semifinales, la Argentina debería esperar que Rusia alcance esa fase si quiere mantener la localía, caso contrario, deberá hacer las valijas. Lo más duro, sin dudas, la Serbia de Djokovic en cualquiera de sus ciudades.
Por eso, con un poco de ayuda celestial, mancini podría seguir jugando en Buenos Aires, esperando que Estados Unidos o España (Rumania es casi un milagro) sean los finalistas. Los norteamericanos no serían tan complicados sobre polvo de ladrillo, pero España... A esta altura, me animo a decir que sería preferible jugar con Alemania o Francia de visitante, antes que tener a Nadal y sus amigos red de por medio, con la Copa como premio.
El sorteo le dio una mano al conjunto argentino, el resto tienen que ponerlo los jugadores. Habrá una charla antes de fin de año, seguramente algún compromiso posterior y la meta fija en conseguir lo que muchos anhelan.
