
Cada temporada los jugadores se quejan por la acumulación de torneos en los que están obligados a participar, sin embargo, para la gran mayoría, resulta una bendición que haya tantos cada año. por eso es que aprovechan y participan en todos los que pueden entrar.
Claro, esto conlleva cansancio y lesiones, de las que intentan recuperarse lo antes posible.
Lo cierto es que lo hacen para aprovechar su mejor momento, tal es el caso de Tipsarevic, y así engrosar las cifras de sus cuentas bancarias, para permitirse una vida confortable (más allá de la jubilación que les otorga la ATP), una vez concluida su carrera profesional.
En otros casos, lo ven como la única alternativa de sumar más que aquellos a quienes preceden o bien alcanzar a los que están por delante, a pesar de que sólo puedan sumar 18 de ellos, sus mejores 18 torneos. Dado a que de esa forma tienen más chances de obtener mejores resultados. A medida que lo consiguen, decrece la cantidad, hasta que vuelven al círculo cuando están en un momento de esplendor.
También, la necesidad hace al hereje y obliga a muchos tenistas a exigirse en su cansancio, en su fatiga, para poder virir (muchos casos, sobrevivir) diariamente.
Por eso es que el pedido de los mejores se acerca más a las necesidades de los mejores, porquee juegan menos torneos. La ecuación ideal para los tenistas sería el incremento sustancial de los premios en cada torneo y menos competencia, algo que, de seguro, a los de menor ranking puede llegar a complicarlos o bien que ni siquiera tengan en cuenta ese acortamiento del calendario, para seguir participanndo en la mayor cantidad que puedan.
Como ejemplo de este año calendario, bien vale tener en cuenta el rendimiento de Tipsarevic, que acumuló un total de 24 torneos. Algo parecido sucedió con Gilles Simon, quien en su afán de regresar a los primeros planos y mantenerse contabilizó 25 certámenes (el que más jugó de los 11 primeros). por su parte, Dolgopolov (15°), con 27 competencias, es el que más participaciones tuvo, de los 30 primeros del escalafón. Una decena más si lo comparamos con lo acumulado por cualquiera de los cuatro primeros del mundo.
Aquí va la lista (entre los 100) de los que más y menos jugaron en este año cañendario (al 31 de octubre).
16: Djokovic (1°) y Federer (4°)
25: Simon (11°) (entre los 11 primeros)
26: F. López (18°), Anderson (30°), Starece (57°), Stakhovsky (62°), Istomin (68°), Russell (88°), Mannarino (91°)
27: Dolgopolov (15°), Bogomolov (33°), Rosol (76°), Prodon (85°)
28: Albert Ramos (66°), Dimitrov (73°), Lu (75°), Cipolla (77°), Roger Vasselin (93°)
29: Fognini (39°), Andujar (46°), Berlocq (72°)
31: Volandri (67°), Pere Riba (83°), Gimeno Traver (96°)
Ahora, los argentinos (entre los 200)
17: Schwank (151°)
19: Del Potro (13°), Bagnis (159°)
20: Nalbandian (69°), Machi González (130°)
21: Delbonis (163°), Dabul (165°)
22: Leo Mayer (87°)
23: Zeballos (106°)
24: Mónaco (41°), Junqueira (114°)
25: Chela (25°)
29: Berlocq (72°)